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El Correo Papalegüense (edición online)
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Papa-Léguas

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Respostar citando Envío Ven, 13 Xul 2018, 22:45
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

La cosa está para pocas bromas.

Ayer mi tendinitis del Aquiles seguía, y sigue, acaparando primeras planas, pero tenía que hacer una última salida antes de la Condes de Albarei, a la que me he inscrito, con lo que hube de tomar medidas drásticas e impopulares.

La primera de ellas comprar unas zapatillas nuevas con amortiguación suficiente. Gestión que hube de realizar, por así decirlo, a la carrera. Tiendas sin stock, modelos anticuados y en general poco amor a primera vista con las mercancías expuestas.

Recalé pues en el establecimiento que atiende ni más ni menos que Alejandro Fernández (sí, el mismo que viste y calza) que fue el encargado de venderme la moto. Y claro, es difícil ponerle peros a un tipo que te dobla en casi todas las carreras que coincidimos. Que si el drop, que si el equilibro entre ligereza y refuerzo... Shut up and get my money!

El caso es que me llevé para casa un par de esas que parecen hechas de punto de cruz, como los “jarseis” que llevábamos en la EGB. Y acostumbrado a lanzarme cual urraca a todo aquello fosforito, o con más colorines que el intercomunicador musical de encuentros en la tercera fase, admito que estas suponen un punto de inflexión en mis gustos, preferencias, o, directamente, manías.

Lo cierto es que ya desde el primer momento me parecieron comodísimas, nada que ver con las “kiprono”, y no pude resistirme a la tentación de, aún en caliente, salir a estrenarlas.

Pero claro por muy amortiguadas que sean, por mucha suspensión hidroneumática, levitación magnética o efecto Venturi, que se gasten las susodichas, la tendinitis sigue ahí, y con visos de permanencia.

Opté pues, para tratar de dejarla en fuera de juego, por correr medio de lado, como los cangrejos. Una idea que al principio me pareció buena, pues se aminoraban considerablemente los dolores, aunque en proporción inversa a la sensación de ridículo al cruzarme con otros runners y/o paseantes. Mira que tullido va ese pobre. Eso no es vida. Para sufrir tanto, mejor déjalo.

Salieron pues7.31 kms en 46:12, utilizando exclusivamente la pista roja del paseo fluvial que transcurre por debajo de la carretera, pegada al centro comercial. Idas y venidas en corto, cual tiki-takas de la Roja, estériles y horizontales. Pero al menos, respetuosos con la ancianidad prematura de mis articulaciones. Por otra parte, nada de tierras de labor esta vez. No quería que el primer día se pusiesen todas puercas del polvo y la mugre habitual.

El caso es que ahora me sucede como al Paris saint Germain con Neymar y Cavani. No sé cómo va a ser la convivencia entre las “kripono” y las “cangrejus” (que es el sobrenombre con las que las he incorporado a la plantilla). Lo único que tengo claro es que no habrá lío a la hora de tirar los penaltis.

Ya en serio, las kiprono correrán las distancias inferiores a 8 kms, en asfalto, y las cangrejus, distancias superiores y, en general, terrenos mixtos. Nada mejor para apaciguar una disputa entre unas Brooks y unas Saucony que una decisión "salomónica".

A ninguna zapatilla, entiendo yo, le gusta ceder protagonismo, de ahí lo impopular, como ya decía, de la medida, y el tener que quedarse los domingos debajo de la cama, lejos de los focos, de los flashes, de la batalla, del infierno y de la gloria.

En un par de días, en Vilanova, veremos si las "cangrejus" responden a la confianza depositada en ellas. En esto del running, nadie tiene garantizado el puesto.






Esta publicación no es un juguete, no se la dé a niños menores de 100 años. No la arroje al fuego, ni aún vacía de contenido. En caso de intoxicación accidental acuda a la mayor brevedad posible al servicio de urgencias psiquiátricas más cercano.
Papa-Léguas

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Respostar citando Envío Lun, 16 Xul 2018, 18:29
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

Pues sí, no me había inscrito muy convencido a la Condes de Albarei-Pazo Baión, incluso fui el último en hacerlo, pero la experiencia, que es la madre de la ciencia, se encargó de ratificarme, y de reconfortarme, en mi decisión.

Una carrera muy bonita, sobre todo en sus dos primeros tercios, y, rematada, como gran colofón, con la entrada por la puerta grande del pazo, desde cuyos pilones, dos estatuas de bronce, una masculina, y la otra femenina, cuyas hojas de parra no cumplían, escrupulosamente, con su pudorosa misión, nos contemplaban en nuestros últimos, agónicos y esforzados, golpes de riñón.

Un final majestuoso en los jardines, donde se iban tendiendo, al césped y la sombra de unos magnolios, los corredores embriagados de endorfinas. Retozando enfrente de un mar de viñedos, sobre el que mansamente navegaba una solitaria nao de elegantes palmeras.

Una imagen, hasta la fecha, inédita para mí. Forrest Gump en Falcon Crest.

Y empiezo por el final este relato, puesto que así comenzaba también toda la aventura, con la recogida del dorsal en el Pazo y el traslado en autobús a la bodega patrocinadora. Una bodega que se hallaba bien pasado Cambados, y tras haber atravesado la península del Salnés de parte a parte, disfrutando de unas espléndidas vistas de la ría de Arousa, y de los ubicuos emparrados bajo los que se cultiva el mágico elixir del Albariño.

Ya en la bodega calenté un poco y conversé con algunos foreros lugareños, Tiojuan, Sanmikel… Con este último hay que ir preparado con un paquete de Kleenex en la mano, porque es llorón donde los haya. Que si “estou gordo”, que si “non entrenei nada esta semana”, que si “a primeira costiña que pesquemos vaime dar o patatús”. No puede ser eso Óscar, y que luego quedes entre los 30 primeros. Eres un “mixiricas” de campeonato.

Pero bueno, llorón estaba también el día, aunque se quedara la cosa en solo unas cándidas lagrimitas antes de la arrancada de la prueba. Llega a ser una granizada como las de estos días atrás en Sparkland, y en media España, y la cosa hubiera sido otra bien distinta.

Con las mismas empezamos, y dado que yo sí que no iba muy sobrado (en los dos últimos meses, entre entrenos y carreras no he pasado de los 50 kms totales de media) decidí tomarme con mucho relax esta distancia, absolutamente respetable, de 13,5 kms.

Y lo hice parasitando ritmos por doquier, de runners anónimos y de foreros de esta santa casa, que espero que disculpen el morro que le eché al tema. Nunca, y eso lo sé yo bien, es plato de gusto que te utilicen como liebre involuntaria. Mais c’est la vie! Allez les bleus! Muerto

Como ya digo, aproveché estos ritmos, cómodos pero al mismo tiempo alegres, para darles un reconfortante baño a mis pupilas por las orillas del Umia, sin con ello, perderle el pie a la carrera.

Seguramente con un poco más de luz, y color, las vistas hubieran sido mucho más pintorescas, pero eso ya se lo dejamos a Sorolla y el maratón de Valencia, felizmente emparejados en su tan cacareada edición de este año.

Y así fui hasta el kilómetro 8, donde ya las fuerzas ajenas comenzaron a flaquear, y decidí emanciparme de ellas. Todo lo que hasta entonces me hubiera guardado lo iba a poner encima de la mesa, y que los dados, impulsados por una vana ilusión de victoria, rodaran por ella.

Esta última parte ya era más corriente y feucha, con carreteruchas de monte, y mucha maleza y suelo rústico a los lados, el paisaje habitual de tantas y tantas otras carreras, en lo que las hace indistinguibles a unas de otras.

Aquí apreté de lo lindo, y conseguí recuperar algunos puestos, pero sin alharacas. Y aquí también se produjo la invasión, como en la final del mundial, de varios coches espontáneos, camuflados entre los de la policía. Un lunar grave en el, por otra parte, excelente, y hasta ese momento impecable, apartado organizativo.

Si bien, y pese a ello, no hubo noticias de esa otra temible amenaza que, según cuenta la leyenda, habita por las inmediaciones, el chimpín asesino de Villagarcía. Cosa muy de agradecer.

Con todo, la semana próxima comprobaremos, en la propia carrera de esta susodicha población, si podemos hablar de erradicación definitiva, o, dios no lo quiera, de rebrote letal.

Tiempo 1:10:36
Puesto 115 de 173.

Reseñar por último que las Cangrejus en su estreno han estado muy por encima de lo esperado en cuanto a prestaciones, y que la elección entre ellas y las Kiprono, para este próximo sábado noche, se aventura harto complicada.

Aunque mi principal temor es que, con tanto trasiego de deportivas, acabe yendo a alguna carrera sin el chip. Yo que soy tan olvidadizo, algo se me tendrá que ocurrir para minimizar este riesgo (por lo pronto, toda sugerencia es bienvenida).

Y así, que la botella de Albariño que nos regalaron nos haga únicamente olvidar las penas de esta sacrificada vida en el alambre…





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tiojuan

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Respostar citando Envío Mér, 18 Xul 2018, 22:57
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

jajaja tobillera portachip amigo Cris.
Con tanta zapa...
un saludon.
Papa-Léguas

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Respostar citando Envío Xov, 19 Xul 2018, 19:32
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

Hola Capi,
Gracias por venir por aquí.
Es verdad que últimamente adquiero muchas zapas, y que, a pesar de todo lo que por ahí se diga, que si "voladoras", que si "cámara de aire", con todas no hacemos una buena.
Por no hablar del pastón que me dejo... Que al final va a valer más el collar que el perro.

En fin, hoy tan solo 3.53 kms en 23:14. Y otra vez haciendo zigzags para no exponer demasiado los Aquiles a la molienda.
Y sin más paso a inscribirme en Vilagarcía, previo "óbolo dominical de la parroquia del divino socorro".



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Respostar citando Envío Mér, 25 Xul 2018, 19:37
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

Jornada de mucho calor en la Santiaguiño do Burgo.
Se puede decir que aguanté el tipo, con la que estaba cayendo, pero no así si miramos al balance de las archirrivalidades.
Desgraciadamente estuve bastantes zancadas por detrás de donde para mí suele ser habitual, lo que propició piques insulsos con paisanaje desconocido, pontevedreses autóctonos con los que no hay un acendrado historial de afrentas, mientras los clásicos, los de siempre, escapaban indemnes de mi radio de disparo.

En el lado positivo, podemos afirmar sin miedo excesivo a pillarnos los dedos, que parece que la tendinitis de los aquiles remite.
Bueno, menos da una piedra.

Eso sí, la tensión competitiva se mantuvo, para nada rebajando el nivel de intensidad, e incluso rozando el límte de la deshidratación y/o el golpe de calor, como le sucedió a un Pinarium en la llegada, que espero que ya esté completamente recuperado.

¿Tanto cuesta poner un avituallamiento líquido a mitad de carrera, en días como el de hoy, por mucho que la distancia no sea la reglamentaria, y bla, bla, bla, y así evitarnos posibles disgustos (serios)?
De verdad... ¿Tan poca agua hay en la Tierra?



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Papa-Léguas

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Respostar citando Envío Lun, 13 Ago 2018, 12:48
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

Está el Papalegüense abandonado, arrinconado, descolorido, desvaído, sin perrito que le ladre. Más que el diario de entrenamientos de un atleta parece el diario de entrenamientos de un atleta neutral autorizado.

No podía continuar así. No. Me dije ya basta.
Vamos a insuflarle un poco de vida.

Ahora que, no suceden las cosas porque sí. En estos últimos dos meses, ayer fue la primera vez que salí a entrenar y que los Aquiles me dieron un día de tregua. Estos griegos… Con ellos sufro más que la bolsa de Frankfurt.

Partamos de la base de que correr ya es bastante sufrimiento por sí solo, como para encima tener que hacerlo llevando a cuestas dolores, frenopatías y cargas familiares añadidas. Y es que el poder dejar a una lesión en el espejo retrovisor es una liberación como pocas. Máxime cuando esta amenazaba con cronificarse, y con ello, poner el primer clavo en mi ataúd deportivo.

Pero, yo no sé si será gracias a las frías aguas de la ría de Arousa, en las que durante esta última semana me he bañado con profusión, mañana y tarde, si el descanso, tanto en lo laboral como en lo archirrivalístico, o la sana comida casera, que las molestias se han ido, lenta pero satisfactoriamente, esfumando. Sin descartar, por supuesto, una combinación afortunada de las tres.

O quizá sea también que el campeonato europeo, y la ingesta masiva de sus retransmisiones a la que me he sometido, haya terminado siendo como la purga de Benito.

Ello explicaría en buena parte que hubiera recobrado mis ganas de correr, así como mi renovado odio por los lanzamientos de pesos, jabalinas, martillos, yunques y estribos. Que cada carrera de fondo se interrumpa tres o cuatro veces con un lituan@, bielorrus@ o exbolchevique de garrafón entrad@ en carnes, mandando su cachivache predilecto a tomar viento, es superior a mis fuerzas.

Podríamos, pienso yo, complementar los buenos resultados de la selección española en marcha o maratón, incluyendo al menos en los lanzamientos de discos, no sé, es una idea, a Bisbal y Bustamante. Ya puestos. Aunque dudo mucho que con ello estas disciplinas se me hicieran más soportables, sino más bien todo lo contrario...

En fin. Pues, tras hacer las matemáticas de mis penalidades, mis cuentas personales están así: En lo que va de verano, dos carreras de las mías favoritas, la de Vilagarcía y la Nigrán Area, gran bajón entremedias, lagrimita antes, después y durante, que se han quedado en el tintero. Las cuales una vez devengadas del total me dejan con un “bruto” de cero. Nada por aquí, nada por allí. La antimateria atlética.

Lo único positivo, como ya he dicho, ha sido este entrenamiento del sábado, 6.37 kms a 34:09, en compañía de matogrosso, despachado sin grandes problemas, y, aquí viene lo mejor, aguantándole el ritmo.

Aunque tampoco es de gran Valor, ni medalla otra que de chocolate, dado que él venía de disputar la doble milla de Cambados, y no quería exigirse demasiado. Una cita, esta última, la del Albariño, en la que he constatado, como espectador y, a mayores, cual fedatario audiovisual, un fenómeno al que no parece posible por más tiempo ser indiferente: La creciente “despopularización” de las carreras.

Para algunos tal vez un alivio. Para mí una calamidad.

No me gusta cuando el atletismo se convierte en una secta de élites hiperespecializadas, restringida a un puñado escaso de primas donas con pantorrillas de jilguero, pero bueno, aceptémoslo, las lorzas, y no tienen necesariamente porque ser eslavas, escandinavas o bálticas, sino sencillamente flácidas, a menudo resultan un poco cargantes en este mundillo.

Pero quedémonos con lo positivo, es decir, mi curación milagrosa de la tendinitis aquílea, que como la de Christophe Lambert en Los Inmortales, habrá a quien no le haga ninguna gracia (¡Archis preparaos!), y el subsecuente reencuentro con el taconeo, las palmas, los olés y el embrujo gitano de los tablaos.

Más allá de lo mágico y sobrenatural, escribo estas líneas, y me sorprendo a mí mismo releyéndolas mentalmente con el tono de voz de Amat Carceller, Juan Carlos Higuero, y sobre todo, muy sobre todo, el de Gerardo Cebrián (martillo de herejes, rapapolvo va, rapapolvo viene, a la legión de marisabidillas del twitter).

Intuyo que algo de ello hay en mi súbita sanación, amén de mi resurrecta vocación de mediofondista mediofondón y cómo no, de cronista amo de la pista.

Sin duda, algo hay, señoras y señores telespectadores, pero, de todo ello hablaremos un poco más tarde, que en estos momentos Dimitris Papaleguaskas se dispone a realizar su último intento sobre la distancia, decepcionantemente lejos del corte de la mejora, con dos nulos, ligero viento en contra, y cuarto y mitad de la papada rebozada en polvos de talco.

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Larpeirogorxon

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Respostar citando Envío Lun, 13 Ago 2018, 16:57
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

Papa-Léguas escribió:
Una cita, esta última, la del Albariño, en la que he constatado, como espectador y, a mayores, cual fedatario audiovisual, un fenómeno al que no parece posible por más tiempo ser indiferente: La creciente “despopularización” de las carreras.[b]

Para algunos tal vez un alivio. Para mí una calamidad.

No me gusta cuando el atletismo se convierte en una secta de élites hiperespecializadas, restringida a un puñado escaso de primas donas con pantorrillas de jilguero, pero bueno, aceptémoslo, las lorzas, y no tienen necesariamente porque ser eslavas, escandinavas o bálticas, sino sencillamente flácidas, a menudo resultan un poco cargantes en este mundillo. .

Exactamente mi parecer, augusto señor. Sucede que no gusto de dar voz a tan pesimistas cavilaciones para que no me tilden de una cosa o de la otra, pero es curioso esto de la despopularización. Carreras populares con casi ningún popular. ¿Dónde está el populacho? De cañas dirán unos, en la playa dirán otros. Pero la pescadilla se muerde la cola y muchas carreras, de no ser por las élites hiperespecializadas no subsistirían.
Papa-Léguas

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Respostar citando Envío Mar, 14 Ago 2018, 10:40
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

Que los galgos son la guinda del pastel nadie lo discute, amigo Larpe. No hay más que ver como pierden el culo los políticos para salir bien pegaditos a ellos en las fotos del pódium. De hecho, otro día, con más tiempo, podríamos hablar aquí de la estrecha relación de interdependencia que se trenza entre estos dos estamentos tan relevantes de nuestra sociedad. Muchas veces, demasiadas desgraciadamente, contagiándose los modos y maneras de los unos a los otros, y confundiéndose los intereses de ambas partes, como en las centrifugadoras de plaquetas de un laboratorio.

Pero, por suerte o por desgracia, cualquier cosa que diga yo aquí contra los galgos, ya sea comido de la envidia, supurando pus a borbotones, destilando quina por garrafas, iba a dar lo mismo, porque por este santo diario ni se acercan. Y si alguno por descuido lo hace, al ver que no hay ni una sola anotación de crono, ni un solo gráfico de calorías quemadas o desniveles, ni un solo paquete muscular u osteo-tendinoso correctamente identificado por su nombre clínico, saldría escopetado como alma que lleva el diablo.

Que ello no quita que por el foro tengan puñados y más puñados de admiradores rendidos, deseosos de lanzarse en plancha sobre la granada para salvarlos de ignominias diversas, como aquellas que, por ejemplo, suceden de cuando en cuando, cada vez que a alguien por aquí, le da por sacar el tema de las jeringuillas.

En este mundillo se tiende muchas veces a situar el “buen rollito” por encima de todo, como si con ello se conjuraran todos los males que asolan a otros deportes. Baste mirar el caso de la competición de pértiga entre el victorioso jovenzuelo sueco Duplantis, recién aupado al estrellato, y el veterano dominador del cotarro Lavillenie. Este último ejerciendo de postizo mentor, y hasta de padrazo, compartiendo delante de las cámaras guiños, carantoñas, sonrisas de oreja a oreja, y sin embargo cada vez que le enfocaban de través, yendo a recibir consignas de su técnico al foso de la grada, se le escapaba un rictus de perro callejero moribundo, que era capaz de ensombrecer el alma del más enconado de sus detractores.

Esta pantomima, este teatrillo del compadreo sin fin, con ser una constante, pocas veces me ha empalagado tanto. Pero es, qué le vamos a hacer, el santo y seña de las clases pudientes. Y menos mal. Los piques del populacho son siniestros, a la chita callando, con alevosía y nocturnidad. Desprovistos de asomo alguno de piedad.

Yo hace ya mucho que desisto de presentarme a ciertas competiciones, porque sé que me van a pintar la cara. El viernes en Cambados, a ciertos señores que puntualmente ganan carreras poco concurridas, aunque sin tanto glamour ni ringorrango como esta, se les veía sufrir como chinchillas para mantener una posición que, utilizando las tablas diseñadas en su día por el autor de este santo diario, no irían más allá del “hamster”.

Todo esto no refleja más que un problema de fondo que es, a nivel del running en general, la pérdida del estatus de fenómeno de masas.

La burbuja se ha pinchado, y la gente empieza de nuevo a vernos, cuando entrenamos por los parques o los arcenes de las carreteras, como a unos molestos bichos raros, de expresión crispada y corva sudorosa, que desentonan con lo apacible y encantador del paisaje.

Ancianos que se agarran con fuerza al bastón al vernos pasar, temerosos. Bolsas de la compra que se sujetan bien; el carrito del niño, a resguardo; un tirón a la correa del perro, no vaya a ser. Esa mano que comprueba en el bolsillo de atrás del pantalón si la cartera sigue ahí. Ya no somos dignos de las aceras. Desconfianza. Miradas ceñudas. Hemos regresado a la miseria que nos vio nacer.

Es trágico asistir al triste espectáculo de la constelación de eventos pequeños, grandes y medianos que surgieron al calor de las épocas de bonanza, pegándose en esta web por obtener unas migajas de atención, la de los pocos fanáticos que quedamos por aquí, con sorteos de dorsales y otras desafortunadas fórmulas de mercadotecnia que, nos guste o no, llevan aparejado el tufillo a liquidación de existencias.

Sé que decir estas cosas, aquí y ahora, le crea a uno un montón de enemigos visibles e invisibles, pero, mi buen amigo Larpe, uno no se puede esconder siempre.

Esta publicación no es un juguete, no se la dé a niños menores de 100 años. No la arroje al fuego, ni aún vacía de contenido. En caso de intoxicación accidental acuda a la mayor brevedad posible al servicio de urgencias psiquiátricas más cercano.
Andrés61

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Respostar citando Envío Mar, 14 Ago 2018, 16:52
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

No sabe como le he echado de menos Maestro Aplauso Aplauso Aplauso
Larpeirogorxon

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Respostar citando Envío Mar, 14 Ago 2018, 21:31
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

Papa-Léguas escribió:
Que los galgos son la guinda del pastel nadie lo discute, amigo Larpe. No hay más que ver como pierden el culo los políticos para salir bien pegaditos a ellos en las fotos del pódium. De hecho, otro día, con más tiempo, podríamos hablar aquí de la estrecha relación de interdependencia que se trenza entre estos dos estamentos tan relevantes de nuestra sociedad. Muchas veces, demasiadas desgraciadamente, contagiándose los modos y maneras de los unos a los otros, y confundiéndose los intereses de ambas partes, como en las centrifugadoras de plaquetas de un laboratorio.

Pero, por suerte o por desgracia, cualquier cosa que diga yo aquí contra los galgos, ya sea comido de la envidia, supurando pus a borbotones, destilando quina por garrafas, iba a dar lo mismo, porque por este santo diario ni se acercan. Y si alguno por descuido lo hace, al ver que no hay ni una sola anotación de crono, ni un solo gráfico de calorías quemadas o desniveles, ni un solo paquete muscular u osteo-tendinoso correctamente identificado por su nombre clínico, saldría escopetado como alma que lleva el diablo.

Que ello no quita que por el foro tengan puñados y más puñados de admiradores rendidos, deseosos de lanzarse en plancha sobre la granada para salvarlos de ignominias diversas, como aquellas que, por ejemplo, suceden de cuando en cuando, cada vez que a alguien por aquí, le da por sacar el tema de las jeringuillas.

En este mundillo se tiende muchas veces a situar el “buen rollito” por encima de todo, como si con ello se conjuraran todos los males que asolan a otros deportes. Baste mirar el caso de la competición de pértiga entre el victorioso jovenzuelo sueco Duplantis, recién aupado al estrellato, y el veterano dominador del cotarro Lavillenie. Este último ejerciendo de postizo mentor, y hasta de padrazo, compartiendo delante de las cámaras guiños, carantoñas, sonrisas de oreja a oreja, y sin embargo cada vez que le enfocaban de través, yendo a recibir consignas de su técnico al foso de la grada, se le escapaba un rictus de perro callejero moribundo, que era capaz de ensombrecer el alma del más enconado de sus detractores.

Esta pantomima, este teatrillo del compadreo sin fin, con ser una constante, pocas veces me ha empalagado tanto. Pero es, qué le vamos a hacer, el santo y seña de las clases pudientes. Y menos mal. Los piques del populacho son siniestros, a la chita callando, con alevosía y nocturnidad. Desprovistos de asomo alguno de piedad.

Yo hace ya mucho que desisto de presentarme a ciertas competiciones, porque sé que me van a pintar la cara. El viernes en Cambados, a ciertos señores que puntualmente ganan carreras poco concurridas, aunque sin tanto glamour ni ringorrango como esta, se les veía sufrir como chinchillas para mantener una posición que, utilizando las tablas diseñadas en su día por el autor de este santo diario, no irían más allá del “hamster”.

Todo esto no refleja más que un problema de fondo que es, a nivel del running en general, la pérdida del estatus de fenómeno de masas.

La burbuja se ha pinchado, y la gente empieza de nuevo a vernos, cuando entrenamos por los parques o los arcenes de las carreteras, como a unos molestos bichos raros, de expresión crispada y corva sudorosa, que desentonan con lo apacible y encantador del paisaje.

Ancianos que se agarran con fuerza al bastón al vernos pasar, temerosos. Bolsas de la compra que se sujetan bien; el carrito del niño, a resguardo; un tirón a la correa del perro, no vaya a ser. Esa mano que comprueba en el bolsillo de atrás del pantalón si la cartera sigue ahí. Ya no somos dignos de las aceras. Desconfianza. Miradas ceñudas. Hemos regresado a la miseria que nos vio nacer.

Es trágico asistir al triste espectáculo de la constelación de eventos pequeños, grandes y medianos que surgieron al calor de las épocas de bonanza, pegándose en esta web por obtener unas migajas de atención, la de los pocos fanáticos que quedamos por aquí, con sorteos de dorsales y otras desafortunadas fórmulas de mercadotecnia que, nos guste o no, llevan aparejado el tufillo a liquidación de existencias.

Sé que decir estas cosas, aquí y ahora, le crea a uno un montón de enemigos visibles e invisibles, pero, mi buen amigo Larpe, uno no se puede esconder siempre.

Pues bastante de acuerdo en la mayor parte. Pero que tenga que ser yo el optimista manda bemoles Ríndose No creo que volvamos ser los bichos raros de antes. Pienso que esos tiempos se han ido, siempre y cuando vayamos por lugares por donde circula la gente de manera habitual (y nos olvidemos de esas sugerentes sendas donde en un recodo puede haber un perro agresivo, una pareja haciendose arrumacos o un bulto sospechoso).
Lo demás es consecuencia de la mercantilización del fenómeno "running" que explotó al albor de los años más duros de la crisis. Se pierde la autenticidad, se gana en profesionalismo en los eventos (no siempre), las carreras se multiplican, los precios se incrementan, etc----voila, tenemos la burbuja.
Lo del compadreo y el ambientillo de las carreras suele ser uno de los principales atractivos del tema carreras, salvo que se sea un insociable como yo, pero también te digo que bastante gente me confiesa que acaba hastiada. Supongo que todo cansa.
Mi opinión es que las carreras por los pueblos atraen a menos gente y normalmente los que se desplazan son clubes. Aquí es donde menos populares veo. Sin embargo en carreras en ciudad la cosa cambia. Hay más galgos, pero también más "papafritas" como el que suscribe.

Esto da para un hilo propio, Papa Mr. Green
Papa-Léguas

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Sparkland
Respostar citando Envío Xov, 16 Ago 2018, 11:08
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

A61 : No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Difícil tema este de las sanaciones relámpago, y no solo me refiero aquí a la epidemia de lesiones del foro de diaristas en estos últimos tiempos, una peste bubónica en toda regla, sino a esas otras que Vd. conoce bien por ser profesional del ramo.

Dicen los entendidos que el running equilibra los humores del cuerpo, aunque mucho me temo yo, que a costa de descuajaringar los de la mente.

A propósito… ¿Se ha enterado Vd. de que un felino cualquiera desequilibrado atentó contra el Doctor? No se había visto cosa igual desde lo de John Lennon.

Mundo de locos. En fin, ya sabe que miii caaasa, como diría E.T., es suuu caasa.

Larpe:
Como dicen que dejó dicho Voltaire: No comparto tu insociabilidad, pero daría mi inscripción del próximo San Martiño, para defender tu derecho a seguir ejerciéndola.

De hecho, cuando repaso, en mis ratos libres, la carta fundamental de las naciones unidas sobre los derechos humanos, enseguida advierto que falta alguna mención o reconocimiento al respecto.

Todo ser humano tiene derecho a ser libre de gafes, pedantes, charlatanes, plastas, facinerosos y/o solteronas/es a la deriva, so pena de depresión mayor y gran aburrimiento.

No tenga miedo en decir un no, bien alto, a los vendedores de enciclopedias, alfombras, aspiradoras, licuadoras, lo que sea… Incluso a los peores de todos los viajantes, aquellos cuyo producto son, oh sorpresa, ellos mismos.

Si bien, en los tiempos que corren, estimado correlega, su obstinación por convertir la protección de su privacidad, en poco menos que el sistema automatizado de trancos y cerrojos de las cámaras blindadas del Banco de Inglaterra, se me antoja ilusoria.

Arduo empeño el de querer mantenerse cual tribu no contactada de la Amazonía, y que al mismo tiempo, los algoritmos de Google y Facebook, sepan, mejor incluso que nosotros mismos, si nos gustan más las rubias o las morenas, hijas del pueblo de Madrid…

Pero, bueno, allá películas. Evidentemente no todo el mundo goza de los mismos placeres, y desde luego, lo que es el baño de multitudes, a mí tampoco me hace tilín.

Ello no impide que tan pronto mute de cangrejo ermitaño a mono aullador, y viceversa, sin perder por ello ni un ápice de mis propiedades organolépticas. Lo cortés no quita lo valiente.
Hágales llegar un cordial saludo de mi parte a sus bienamados peregrinos.



Y entre col y col, lechuga.

Hoy entreno matutino en bici 33.99 kms en 02:02:36, y velutino de running con 6.38 kms en 33:11. Ciripolen timing.

He estado pensando en ponerle nombre a mi Orbea de montaña, gama básica con “nada” de serie, pero no me viene ninguno a la cabeza medianamente decente. Se me ocurren “ciclostatic” y “burrotaxi”, pero hay que pensar también en la dignidad de la criatura, que esto no es el registro civil de una barriada de chabolas frijolitas. Además la pila bautismal se me va a secar de tanto usarla.
Nada. Sin nombre. Indocumentada.

Anunciar también, a bombo y platillo, mi inminente participación en un maratón. De hecho, el único al que me entrego en todo el año. El que se celebra en Cuntis.

Que nadie se asuste, serán solamente 9 escuetos kilómetros. De nombre “El maratón de San Antón”. Como quién dice, una licencia poética con el único objeto de sacar adelante una rima capciosa y poco menos que de parvulario.
Y eso es todo por ahora.

Seguimos por Vilanova, como dice Xoixe, destrajando la salú.




Esta publicación no es un juguete, no se la dé a niños menores de 100 años. No la arroje al fuego, ni aún vacía de contenido. En caso de intoxicación accidental acuda a la mayor brevedad posible al servicio de urgencias psiquiátricas más cercano.
Papa-Léguas

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Respostar citando Envío Ven, 17 Ago 2018, 17:20
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

Seguimos haciendo el agosto del running.

Ayer las piernas estaban más o menos cascabeleras y me lancé a por lo que en otras circunstancias, lease en Sparkland y en invierno, me resultaría impensable: Doblar un entreno.
Las pequeñas contribuciones de la bici, la natación en aguas abiertas y el piragüismo en kayak de paseo con criança de paquete, sumados a la dosis preceptiva de zapatilla, están obrando milagros. A estas alturas de las vacaciones soy, y esto ya lo puedo decir bien alto, todo un señor mono aullador.

Fue un entrenamiento bastante satisfactorio, y, curiosamente, libre por completo de molestias o retenes. No sé si es que el hecho de operar un esfuerzo, sobre las suturas aún sin cicatrizar del otro, actuó como anestesia general, o qué rayos. En las próximas horas y días, veremos lo que el cuerpo tiene que decir al respecto, y que, muy cuco, en su momento se calló.

Y eso es todo por ahora. La acumulación de endorfinas me produce una efervescencia parecida a nivel encefálico, que cual patología nerviosa me empuja a escribir más y más. Un problema a todas luces para una persona como yo, muy alejada de los cánones del escritor al uso, con gran bagaje cultural a sus espaldas y emocionalmente laberíntico, lo cual me lleva, falto de recursos, a encadenar una tontería detrás de otra.

Pero no. No falta la materia prima del artesano literario, si se sabe buscar…

Afortunadamente, hay lo largo del recorrido que seguimos, matogrosso y yo, innumerables casas y chalets con jardines, por encima de cuyos muros, se asoman a nuestro paso, tiernas florecillas de vivos y exóticos colores, que nos embelesan y subyugan con candor indescriptible. Son una caricia al olfato, un efluvio para la vista, y una suave pincelada al tacto. Somos arrollados, con equivalente ímpetu al de nuestra carrera, por una turbamulta de matices exquisitos.

Eso a un lado del camino. Al otro, el mar brilla como purpurina bajo la égida de un sol que se desnuda de su ferocidad para sumergirse en él. No lo hará finalmente, y se retirará a descansar, más o menos cuando nosotros concluimos nuestra sesión, por la pequeña puerta que le permite, una hendidura nada más, la alargada cadena de montañas del Barbanza, frontera natural de la ría de Arousa y dominadora, de norte a oeste, de la línea del horizonte.
Quién necesita de ir a buscar la belleza al fin del mundo, teniéndola en casa.

Y no. Las calenturas del correr no son las responsables de este espasmo onírico con pretensiones tropicales. Verdaderamente toda esa maravilla está ahí, pero se irá en un pestañeo, como las vacaciones, como la vida… Y muchos ni se habrán enterado.

Es el regalo de toda una estrella, que al momento de situarse a nuestra altura, cara a cara, se humaniza. Comparte momentáneamente nuestro lugar en el mundo y de antipática bola de fuego todopoderosa, pasa a ser artista, por breves momentos haciendo del cielo su lienzo más personal. Todas las miradas que le hayamos dedicado a esos atardeceres serán un día nuestra colección privada de arte más valiosa. Son obras de juventud eternas, que cotizarán alto en nuestra memoria cuando esta flaquee. No se pueden dejar escapar, pues, aun así, se escaparán.

Ya veis como está el patio. Las piernas aplomadas por el frenesí locomotor, y, el corazón, en cambio, saltimbanqui. Como si nada hubiera sucedido, deseoso de seguir la guerra por su cuenta. Mala combinación.

Viene Manduqui, el gato del vecino, y que vicariamente hemos adoptado a modo de préstamo blando, y se enrosca a mis extremidades, atándome de pies y manos con sus arrumacos. Ronronea, se curva y alabea en gatuna exhibición de flexibilidad, y todo para mejor poder dar, y recibir, cariños de forma incansable. No está bien confraternizar con el enemigo, pero me justifico pensando que, el pobrecillo, es un perro que nació en el cuerpo de un gato.

Pero no abuso de ello. Al joven Adolf le espantaba que en el día de Navidad, durante lo peor de la primera guerra mundial, las tropas alemanas e inglesas salieran de sus trincheras para cantar juntos villancicos. Siempre hay algún Hitler por ahí escondido dispuesto a preservar la pureza de lo que considera suyo y sólo suyo. Capaz de repetir una monstruosidad como una guerra mundial, si es preciso, para dejarlo bien claro.

Un punto de oscuridad, merodeando por entre las sombras que se proyectan a las espaldas de tanta luz. Y es que no solo de vino y rosas vive el atleta poeta. Me hallo aún en la segunda semana de tour, pero ya empiezo a sentir una pequeña porción de lo mucho que voy a echar de menos todo esto.

Pronto lloverá, antes de lo que nos imaginamos. El frío vendrá, y lo que hoy se hace al aire libre con placer, enseguida se tornará en suplicio.

Guardad el recuerdo de los calores de la sangre, yendo y viniendo alegremente por nuestras venas, como si fuera la leña que nos mantendrá vivos en invierno. Hoy la naturaleza se presenta amiga, pero mañana nos lo hará pagar. Nos echará en cara las muchas veces que la cambiamos por un plato de lentejas.

El mono aullador se quedará sin su selva protectora, y nadie volverá a escuchar su desgarrado lamento, los ecos siquiera de su agónica llamada de auxilio, en las largas jornadas de tala y desforestación de su hogar ancestral.

Distancia: 6,40 kms
Tiempo: 33:31



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Meigalicix

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Respostar citando Envío Sáb, 18 Ago 2018, 21:09
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

Da gloria ver o moito partido que lle sacas en todos os aspectos ás túas estadías vacacionais no Salnés, no plano fñisico e espiritual. Longa vida ós monos oubeadores.
Nun lugar non moi lonxano dese onde entrenas ó solpor, sigue dando cera e pulindo cera a señora Minducha. Alguén que a visitou estes días faloume do seu bo estado de forma e me fixo chegar algunha frase máis das súas, pero que xa compartirei noutro momento, para non cortar o tono de "palio sonrosado de luz crepuscular, mirando al mar" que ten hoxe o Correo Papalegüense Sorriso
Papa-Léguas

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Respostar citando Envío Lun, 20 Ago 2018, 9:25
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

Meigalicix escribió:

Nun lugar non moi lonxano dese onde entrenas ó solpor, sigue dando cera e pulindo cera a señora Minducha. Alguén que a visitou estes días faloume do seu bo estado de forma e me fixo chegar algunha frase máis das súas, pero que xa compartirei noutro momento, para non cortar o tono de "palio sonrosado de luz crepuscular, mirando al mar" que ten hoxe o Correo Papalegüense Sorriso

Entiendo. Lo sabremos en el próximo episodio. Permanezcan atentos a sus pantallas.
Esperemos que al menos no sea como con el tercer secreto de Fátima, que me caducaron todos los tarros de pepinillos en conserva que tenía en el refugio nuclear...

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Respostar citando Envío Mér, 22 Ago 2018, 15:48
Asunto: Re: El Correo Papalegüense (edición online)

Ayer y anteayer los monos aulladores volvieron a su hábitat natural tras varios días de parón obligatorio.

Desafortunadamente el lomo plateado de la manada sufrió complicaciones en su estado de salud y hubo que regresar a toda prisa a Sparkland. Allí el equipo de veterinarios del centro de recuperación de especies en peligro de extinción que lo atendió, estimó necesario que el ejemplar, un individuo adulto de edad avanzada, debería estar acompañado por algunos otros miembros del grupo y así evitar posibles episodios de ansiedad o estrés.

Esta, como algunos ya habréis imaginado, es también la razón por la que se canceló mi número en el circo de Cuntis Ringling Brothers. Una lástima, con lo ensayado que lo tenía...

Por suerte, las pruebas que se le practicaron al paciente dieron resultados tranquilizadores, y la gerencia del zoológico de Sparkland, estimó apropiado reintegrarnos a todos a nuestro ecosistema veraniego en el Parque Nacional de Bilanwoba-Arosongo. Aunque en mi caso no será por mucho tiempo. El lunes me trasladarán de nuevo a mi jaula habitual, donde muy probablemente, pasaré más tiempo mordisqueando los barrotes que aullando.

Lunes, 20 – 6.40 kms en 34:28
Martes, 21 – 6.41 kms en 33:43

No son unas marcas buenas para un primate que digamos, ni siquiera decentes…

Pero me callo ya, y no doy ya más la tabarra con mis juicios y valoraciones sobre esto y aquello, lo otro y lo de más allá, que lo peor de ser mono es que uno sermonea…

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